Así lo demostró al escuchar las detonaciones de metralleta, desamparar y desproteger a su suerte a menores de edad que lo acompañaban en un acto público.
Enrique Rivas Cuellar tiene la gran capacidad de arrastrarse por sus intereses pero nunca por la de los ciudadanos a quien supuestamente debe proteger.
Fue creado, soportado e impulsado por Carlos Canturosas, a quien fiel a su estilo, traicionó y conspiró contra él. Le dio la espalda para salvar su pellejo político e ir por la reelección.
Tiene gustos ‘buchones’ y no hila una frase, no estructura una idea, no tiene capacidad para articular una estrategia, no sabe de historia ni cultura ni siquiera general, pero sabe muy bien arrastrase, en especial ante el gobernador.
Hoy se encuentra en la antesala de su mal fin político si pierde las diputaciones correspondientes a Nuevo Laredo.
Él lo sabe y está exasperado porque todo indica que las encuestas están pagadas, truqueadas y amañadas por su partido y por él mismo con dinero del erario.
Lo hacen porque traen muy malos números y el electorado se volcará a un Morena que si bien es desconocido, sigue conservando –pese a los pleitos de tribus canibalizadas– el bono electoral y los programas federales hacen campaña por si solos, sin candidato y sin publicidad.
Son hechos indiscutibles e insoslayables.
Si el PAN pierde en Nuevo Laredo, pierde Enrique Rivas. Si Enrique pierde, será fuerte prospecto a sacrificar en cuando a revisión de cuentas públicas entre otras cosas, porque la autoridad estatal saliente tiene que ceder algo para exhibir y dar 'sangrita' al gobierno federal.
No le bastará su gran capacidad de envilecerse y arrastrarse ante el gobernador y el grupo político de los Canturosas, víctimas de persecución política y fabricación de delitos por el actual gobierno estatal, regresaría recargado y más fuerte que nunca
La política da vueltas inevitables y rápidas. Muy rápido.
Más rápido que una lagartija...